jueves, 06 de mayo de 2021

>PERIODISMO Y MEDIOS


1.10.2009

El Lenguaje Jurídico Actual


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...” El Derecho es un Subsistema dentro del Sistema Social; pero es un subsistema de características muy especiales. Antes hemos hecho referencia a dos de ellos: la institucionalización y la formulación verbal.”…
Gregorio ROBLES.

El Lenguaje constituye el catalizador que revela y hace emerger el sentido de la Acción del Hombre.
Es un artefacto creado por el hombre y del que se sirven todos los individuos para comunicarse constituyendo por esta notable razón, el soporte insustituible de la cultura humana. Puede decirse que la historia del Lenguaje es la historia del hombre Civilizado.
Algunas versiones de los tradicionales Libros Sagrados, por ejemplo en la Biblia, se hacen claras referencias de este tipo:...”En el comienzo era el Verbo, y el Verbo estaba con Dios, y el Verbo era Dios” (Juan 1:1).
Es indudable que el Lenguaje posee una importancia central como factor concurrente en la génesis de la conducta individual, en la construcción de la conducta normada y a todo lo que constituye la relación del conocimiento para que el bucle de la Acción Jurídica Social se articule a los fines de su desarrollo mediante el lenguaje.
Es imposible concebir la comunicación sin lenguaje. Este funciona como un decodificador con que el emisor convierte una idea en palabras (equivalentes) para que el receptor, al recibirlas, la decodifique y obtenga el conocimiento incorporando esa idea como propia.
En grandes trazos estamos señalando, además, el principal mecanismo con que funciona la actual Sociedad del Conocimiento a través de la Red Social que instala y utiliza al mismo tiempo.
En esta reflexión, consideramos al lenguaje como un soporte decisivo, y vemos a este como un artefacto por donde corre el contenido jurídico (algo semejante al browser-navegador de Internet) que precede y prepara toda conducta humana.
Su incidencia, es de extrema importancia en este proceso cultural de comunicación que va desde la comprensión de la información que una persona debe tener de su entorno inmediato y mediato (educación) a la decisión que materializa de aquella con la ejecución de la Acción, y simultáneamente con ello, la construcción de normas legales mediante otros artefactos (Instituciones) diseñando los paradigmas de las conductas esperadas por la Sociedad en su conjunto.
El Lenguaje constituye un soporte común en la interacción humana y viene al Derecho vehiculizando el flujo del mecanismo normativo de información (creación); registro (ejecución) y el de aplicación obligatoria o forzosa (interpretación) tal como se observa en el funcionar del Estado (Sector Público).
En el Sector Privado, el Lenguaje constituye, en el Derecho, el más importante soporte de valores informativos e intercambiables. El “Contrato”; “Certificaciones” acreditadoras de Derechos Personalísimos (Ej.: el nombre e identidad, nacionalidad, etc.); el “Papel Moneda” y sus Instrumentos Liberatorios de Deudas (acrecentamiento del Patrimonio); “Valores” en los Mercados de Capitales y sus registros en transacciones con “Derechos de Giros”; etc.
Como puede observarse, con miopía incluida, el Lenguaje constituye el Artefacto/Herramienta central de la Civilización.
Dentro del Lenguaje debe ser considerado el Idioma, en primer lugar por las dimensiones que ha alcanzado el fenómeno de la mundialización y en segundo lugar porque la intensidad de la interacción transfrontera se manifiesta mediante el Lenguaje (Internet, Telefonía; Multimedia ) y el Idioma con el que se dibuja el mapa comunicacional.
Hoy, se advierte un crecimiento inédito en la Comunicación por dos razones: a) el crecimiento demográfico de la población mundial (de 1.500 millones sobre 1945 a 6.500 millones en los comienzos del siglo XXI) y b) el adelanto tecnológico que ha expandido en forma exponencial la comunicación global.
Volviendo al Idioma, encontramos que en el actual escenario mundial atomizado el Lenguaje (casi 6.000 idiomas, mas dialectos como el Catalán con el Español, los orales por cada provincia y/o región en China conviviendo con el Ideográfico Oficial) y esto constituye un obstáculo de magnitud con las asimetrías idiomáticas generadas que dificultan y/o restan calidad a la comunicación cuya demanda crece vorazmente día a día.
Los Idiomas, además, constituyen un elemento más en la identidad nacional de los países del Ancien Regim Internacional. El mundo de Naciones con fronteras cerradas y economías instaladas en mercados internos, se terminó.
En aquel escenario se puede observar como el Mapa de Idiomas coincide con las fronteras dibujadas por la vieja concepción Geopolítica del mundo. Hoy esto es diferente, el mapa del Lenguaje referido a los humanos parlantes coincide con el idioma que estos hablan estén donde estén. Sus millones de usuarios coinciden con el carácter de integrantes de un Mercado, con las características más propias de un Target que de conceptos de Nacionalidad o fronteras trazadas. Pensemos en los Hispanoparlantes y tendremos un mapa que lo constituye Iberoamérica, España y distintos sitios de Estados Unidos.
Se puede ver esto en la ventaja relativa que supone el conocimiento de dos o más idiomas para ser captado en el mercado laboral. Es evidente la necesidad surgida del crecimiento explosivo en términos cuantitativos de la economía transfrontera.
Pero saber y/o hablar varios idiomas no es la solución, eso atiende la coyuntura ya que el lenguaje frente a una mundialización total como a la que se ha ingresado (prueba de ello es la última crisis financiera mundializada) debe, y de hecho es la tendencia, tener un único y solo Idioma (recuérdese aquella premonitoria idea que supuso el Esperanto).
Y el estigma de Babel también confirma la necesaria situación de un Idioma único mundial, un Lenguaje Imperial que deberá reunir los requisitos exigidos por la nueva impronta.
El Lenguaje es un componente de gran participación en todas las secuencias del mecanismo con que funciona el Subsistema Jurídico Social. Su consideración es central para la construcción de la norma de conducta (véase, por ejemplo, el Software del Sistema Experto en el Parlamento de Francia para la construcción del texto de las Leyes).
Si se consideran las características propias del Lenguaje, su aptitud para construir sistemas codificados y los efectos semióticos que provoca con sus significados denotados (queridos) y connotados (no queridos), veremos la magnitud que adquiere el Lenguaje, materia prima, podría decirse, con el que se diseña y construye una realidad social mediante conductas propuestas (el Derecho Escrito) y la Acción realmente comportada.
Otras características sobresalientes del Lenguaje, además del Idioma, son la Oralidad y la Escritura. En estas también se puede advertir un importante horizonte a considerar; en primer lugar la perspectiva histórica mostrando la evolución del Subsistema Jurídico Social, y en segundo lugar, el conocimiento que facilite la explicación traslucida del mecanismo con que funciona dicho Subsistema estructurado en el Lenguaje.



Ricardo Francisco Ortolá Bosio



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