jueves, 18 de diciembre de 2014

>Antropologia Jurídica


25.11.2009

Darwin y las Formas Jurídicas


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A partir de una iniciativa nacida en el seno de la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN) se acaba de llevar a cabo un coloquio en Bariloche bajo el título "Diversidad en Ciencias-Ciencias Diversas", el cual celebró los 150 años de la más conocida de las obras de Charles Darwin, "El origen de las especies".

El evento reunió a científicos de la antropología, la biología, la física, el lenguaje, la medicina y el derecho con el objeto de indagar acerca de cuál era el impacto que en cada una de esas disciplinas habían producido la experiencia y la teoría elaborada por el naturalista inglés.

En lo que atañe al fenómeno jurídico, se planteó que para intentar contestar ese interrogante había que remontarse al año 1833, cuando navegó el Atlántico sur a bordo del Beagle, descubrió el río Negro y anduvo desde Carmen de Patagones hasta Bahía Blanca, experiencia de la cual surgió su obra titulada "Diario de un naturalista a bordo del Beagle".

Entonces su atención no se concentró solamente en las diversas especies de vegetales y minerales al alcance de su vista, en los animales y sus particularidades o en el régimen de lluvias que hacía de uno u otro hilo de agua un río con sus peculiaridades y metamorfosis: también capturó la presencia de "un otro" que, además del gaucho, del español y del criollo, habitaba las enormes estepas por las cuales transitaba, el indio. Éste era parte, de acuerdo con sus propias palabras, de las "tribus nómadas de indios, que usan caballo y siempre han ocupado la mayor parte de este país", las mismas que, según lo anotado en su diario correspondiente al 24 de julio de 1833, habrían de ser exterminadas por un ejército que entonces se conformaba en Buenos Aires al mando del general Rosas.

Con la sistematicidad propia del científico los catalogó de modos diversos tales como "pobres, hermosos, vagos". Y de acuerdo con el etnocentrismo propio de su tiempo no logró escapar del paradigma de la superioridad cultural del mundo que habitaba y al que pertenecía, con todo su conglomerado cognitivo a cuestas, que a un mismo tiempo lo enriqueció pero también lo limitó en la observación minuciosa que practicó respecto de todo cuanto se posaba a su alrededor.

Fue así como Darwin trajo a escena la otredad indígena, acaso como otra muestra de la diversidad humana y cultural. Su mérito, analizado desde el presente, no pudo ser mayor, puesto que dibujó un mapa sociológico en el cual esa otredad y sus representaciones configuraban una cosmogonía propia de ese tiempo y de ese lugar.

Y lo paradójico, tal cual se resaltó durante el coloquio, es que ese lugar no es más ni menos que éste que habitamos, de los Andes al Atlántico, a través de las orillas del río Negro y del río Colorado. Escenario en el cual nos señaló, no sin sorpresa, la diversidad que se erigía desde entonces en nuestro suelo, a punto tal de subrayar la presencia de ese otro que venía siendo, y lo seguiría hasta nuestros días, objeto de exclusión, discriminación y, cuándo no, exterminio.

De modo que el interrogante planteado encontró una respuesta afirmativa: a poco de nuestra constitución como Estado el naturalista nos abrió los ojos respecto de la diversidad de los grupos humanos que habitaban el territorio nacional, una diversidad que sería omitida por la cultura hegemónica y por su discurso jurídico hasta hace poco tiempo.

Tanto es así que el paradigma jurídico vigente hasta hace apenas 15 años se orientaba hacia una política de asimilación cultural, es decir, al establecimiento de una sociedad homogénea en la cual las personas pertenecientes a grupos minoritarios debían abandonar sus tradiciones, su cultura y el uso del lenguaje a favor de las tradiciones, la cultura y el lenguaje del grupo dominante. De allí, entonces, la crucial transformación que trajo aparejada la incorporación al ámbito interno del derecho internacional de los derechos humanos, entre ellos, el artículo 27 del pacto internacional de Derechos Civiles y Políticos, la reforma constitucional de 1994, que reconoció la preexistencia étnica y cultural de los pueblos indígenas, y la ratificación del Convenio 169 de la OIT, relativo a la protección y garantía de los pueblos indígenas.

Esta reciente dimensión de nuestro sistema jurídico nos remite a ese Darwin en la Patagonia, asumiendo una perspectiva de los problemas sociales, políticos y antropológicos de la época; un verdadero pionero de los estudios sobre multiculturalidad que, también en el ámbito del derecho, han venido produciendo un fuerte impacto.

Se señaló en aquella ocasión que el naturalista inglés no adhirió a las ideas racistas comunes a su tiempo y se opuso a la práctica de la esclavitud y a los abusos perpetrados en contra de los pueblos originarios. Su propuesta científica, por el contrario, se basó en un enfoque holístico que incluyó la dependencia de unos seres con otros. De modo que, según se concluyó, es posible referirnos a un Darwin que, con los años, iría también a dejar su marca en la producción de las formas jurídicas.

MARTíN LOZADA (*)
Especial para "Río Negro"

(*) Juez penal. Catedrático Unesco en Derechos Humanos, Paz y Democracia por la Universidad de Utrecht, Países Bajos



MARTíN LOZADA



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