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Ley Tributaria = (Impuesto ~ Servicio)

Libertad y su condición (Libertad y su condicion) 

 

La reformulación impositiva es estratégicamente clave en el proceso que describo como hipótesis de renovación del Estado en la Sociedad del conocimiento . 
Esta ya vive la era digital informalmente originando una relación anacrónica entre el Estado y el Mercado, y de estos dos con la Sociedad Civil que recibe los efectos de manera inequitativa, desordenada, injusta, lo que resulta siendo un enorme atraso para el progreso de cada ser humano que integran aquella sociedad.
El concepto “impuesto” está pensado por la opinión pública (vulgata) al mismo nivel que se piensa la existencia del artefacto Estado, y ni que hablar, de la razón de ser de un gobierno. Lo que quiero decir es que el constructo que representa el significado real de Impuesto, es utilizado de una manera primitiva y descalzada de un conocimiento científico y actual. Su reformulación debe incluir una revaloración social que se debe instalar en la Sociedad Civil mediante una idónea instrucción (no educación) a cada ciudadano. Se hace imprescindible un plan que incorpore en un 60% de la sociedad los conocimientos imprescindibles del significado “Impuesto ~ servicio”.
Concepto. Muchas (por la cantidad), y muchas (por la calidad), son las razones que hacen compleja y difícil, la tarea de comprender y luego explicar, que lo que ocurre en la realidad política de la ciudad y el país están en la Sección Local, pero que esas mismas noticias si están relacionadas con el mundo van en la Sección internacional.
Se han ensayado y se idean nuevas clasificaciones de esta temática, la política, que en definitiva es todo lo que ocurre en una sociedad en relación con el Estado y los políticos, mientras los ciudadanos enfrentan lo que ocurre en la economía o el mercado, participando y padeciendo en el mismo espacio social que les toca.
Es indiscutible que la sociedad de hoy, ya no tiene regreso, es del conocimiento y la información como diagnosticó Alvin Toffler en “Cambio de Poder” por los 90 del Siglo XX. Según este sociólogo, ya han caído las olas “surfeadas” por el poder político nacido con la civilización del hombre. La primera ola fue la propiedad de la tierra, ser dueño territorial otorgaba poder (el señor feudal y el rey); la segunda ola fue el dinero, el oro-moneda confería a su poseedor el poder político (Morgan y Rockefeller por recordar los más emblemáticos representados por el tío patilludo del pato Donald). Por último, en 1969 se vio al hombre pisando la luna en una endeble imagen de TV y en ese instante comenzó el Siglo XXI y con él la tercera ola, en su cresta el poder político es puro conocimiento. 
Esta situación obliga a repensar todas las clasificaciones y demás teorías para interpretar y comunicar la política. Todo es nuevo aunque hayan sobrevivido instituciones, lenguajes, mecanismos y los objetos más diversos y variados. Porque es cierto que todo cambia, y esto supone un proceso de transformación total, pero parafraseando a Lavoisier, al mismo tiempo y simultáneamente, “nada se pierde”. En este aparente y feliz juego de palabras se anida la clave para entender las leyes del universo y su relación con las leyes de la cultura que fueran creadas por el hombre y que en definitiva las verdaderas son una subespecie de las primeras .
Volviendo al tema inicial, creo que hay una fórmula que puede encuadrarse en la vulgata actual, un carril o andarivel que permita tratar el tema de la política sin dispersiones, chicanas, fugas y prófugos.
La fórmula es una aleación del Impuesto y el servicio, y el resultado debe ser el valor social producido por el Estado, directamente proporcional al valor económico individual de la persona o contribuyente.
Si se reúnen todas las lecturas posibles del universo político, donde caben todos los hechos entre el ciudadano y el Estado al someterlos a la prueba del “luminol” quedara revelada la existencia de sangre ciudadana en la equivalencia “Impuesto ~ Servicio” y no es una ironía. 
Este grave indicio debe ser considerado y revisado permanentemente por un ciudadano Instruido como un detective y con el conocimiento que la sociedad actual necesita para que se cumpla el protocolo de conducta social valiosa. Hagamos las pruebas que merece esta reflexión y observemos la realidad política de cualquier País considerando el paradigma “Impuesto ~ Servicio”.

¿Por qué pagamos impuestos al Estado?
¿Es un diezmo al señor feudal dueño del territorio a cambio de poder cazar presas, levantar una choza, recoger leña para el fuego, etc.? 
¿Y cumplimos en pagarlos porque ese señor feudal tiene la fuerza y nos protege de sus propia fuerza al mejor estilo Al Capone, fórmula utilizada en la Edad media?
¿Pagamos un impuesto al Rey-monarca por razones parecidas al del señor feudal, pero ahora, para poder vivir en una Nación?

En el mundo occidental, incluida la Argentina de hoy, “todos” tributamos un valor económico al Estado para que lo convierta en un valor social, por ejemplo asistencia médica a un pobre, un policía en la esquina del barrio, una escuela, etc.
Dicho de esta manera la formula es muy clara, sencilla: el valor económico (dinero, obligaciones de hacer, expropiaciones, etc.) ingresan a la Cuenta Fiscal por una sola boca de entrada que es la recaudación lisa y llana, generando un saldo que es el único y genuino recurso del Estado. Con este insumo deberá cumplir el universo de acciones que ordena la Ley. 
Es difícil ver alguna complicación o significado extraño a la cultura humana que impida o cambie este simple mecanismo.
Sin embargo, hay una cuestión que opaca esta lectura y es la imposibilidad de calcular la enorme masa de valor económico que aportan los contribuyentes y la cuantiosa cantidad de servicios encomendados al Estado, como puede percibirse a simple vista, su exacta co-relación es invisible al hombre común. 
Me refiero a la lectura macroeconómica con su compleja observación a través de semánticas y métodos solo utilizados por científicos y afines. Obviamente esa realidad solo puede tener observadores con la preparación y entrenamiento científico que excluye al hombre común, pero no obstante ello, la secuencia lógica con que se producen los hechos en la microeconomía es idéntico a la macro, y en esta cuestión se parecen a las cuentas de un consorcio de propiedad horizontal cualquiera.
Según la pregunta inicial un ciudadano paga un impuesto y debe recibir una contraprestación. La contraprestación la da el Estado y son todos los hechos y/o actos que realizan sus funcionarios, por ejemplo un viaje al exterior del Presidente. Este hecho es un costoso acontecimiento, de gran significado económico por su costo y que pagamos directamente todos los integrantes de la Sociedad Civil, es decir el ciudadano con su impuesto depositado en la Caja Pública. 
Esto no puede ser de otra manera porque el Estado “no tiene recursos económicos propios”. El Estado solo cuenta con el ingreso de los impuestos recaudados en la Cuenta Fiscal constituyendo el único activo financiero superavitario mientras su saldo favorable supere al gasto. No hay otro mecanismo misterioso, oculto o secreto por el que el Estado obtenga algún recurso que lo convierta por esa razón en un creador de riquezas económicas pertenecientes al Mercado. El Estado no produce Bienes ni Servicios y tampoco los financia por una razón básica, el Estado no tiene idoneidad para realizar esas acciones ya que la naturaleza de su “ser” es ajena a la realidad del Mercado. El Estado es una creación total y absoluta del hombre y responde a las leyes creadas por él, mientras que el Mercado es una creación de las leyes del universo donde el hombre actúa con herramientas creadas por él pero sus resultados son principalmente regidos por la naturaleza, pensemos una cosecha de maíz y la inundación que inunda el predio sembrado.
No hay paradigma que pueda incluir una realidad en otra y solo cabe reencontrar el sentido real de esta relación entre el Estado y el Mercado. El Estado es la gran herramienta de la civilización para ayudar a los hombres a lograr la felicidad superando los problemas básicos para la vida, que son la alimentación, la salud y la paz. Con el avance de la Sociedad, su acumulación de riquezas que origina el conocimiento podrá encargársele al Estado más tareas y otras más de mayor exigencia y calidad, pero no podemos cambiar su esencia o su razón de ser sin que esto no provoque resultados inesperados. Con esto último quiero decir que se puede utilizar una pinza para martillar un clavo pero aunque logremos clavar el clavo no es una tarea que podamos realizar siempre. La herramienta idónea para clavar un clavo es el martillo.

CONCLUSIÓN SOBRE EL CONSTRUCTO “IMPUESTO ~ SERVICIO”

La política económica del Estado, como tan pomposamente se califica, es simplemente una subpolitica de gastos dentro del sistema económico del País y/o Nación, porque el Estado (que son los valores económicos aportados por los ciudadanos en concepto de impuestos) y cuyo resultado se ve reflejado en la famosa cuenta del Gasto Público más conocida como el “déficit publico”. Digo esto, porque antes de debatir sobre el diseño del sistema impositivo es necesario acordar que el Estado no crea bienes ni servicios con valor económico original, lo que significa que el Estado no genera riquezas que aumenten el PBI. Esto debe ser una premisa fuera de toda discusión respecto al artefacto y funcionamiento como es el Estado. Con esta herramienta el hombre pretende construir una sociedad perfecta, y cuando lo logre, dejará de lado al Estado porque es un artefacto provisorio. Si el ser humano llega a su destino final será sin prótesis.
Mientras tanto el Estado es necesario y el ciudadano lo debe hacer funcionar con la mayor perfección posible. Eso podrá lograrse renovando la actitud y adoptar una mirada con gran calidad critica, la mirada de cada uno sumada constituye la mirada de la sociedad que sintetiza una conclusión con un poder inmenso. Esa mirada debe observar con simpleza pero comprendiendo la relación que hay entre el Impuesto que se paga y la contraprestación que se recibe del Estado. Esta fórmula no tiene ideologías, ni complejas semánticas o interpretaciones macroeconómicas, etc. Si pago un impuesto cuyo importe es determinada cantidad que recibo por ese valor del Estado. Eso es todo. 2

Dr. Ricardo Francisco Ortola Bosio

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